La Compasión Como Herramienta Para El Amor Propio.

Creo que hasta que llegué al mundo del coaching ontológico, nunca le había prestado la debida atención al lenguaje, especialmente a la importancia de saber el correcto significado de las palabras y su poder.

Hoy quiero compartir una con ustedes una palabra que me acompaña en la vida, pero desde otro lugar… La Compasión.

Pero antes de profundizar en ella, quiero dejar bien claro la diferencia que existe entre Lástima y Compasión; ya que suele pasar que ambas son confundidas y muchas veces hasta se piensa que significan lo mismo y no es así.

La compasión y la lástima, son dos cosas muy diferentes. Hay una definición que me encanta, ya que siento que explica ésta diferencia magistralmente y la encontré en “El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte”:

“Si miras el sufrimiento ajeno desde el miedo, eso es lástima. Si miras el sufrimiento ajeno desde el amor, eso es compasión”.

Dentro del coaching, la lástima parte de una postura de superioridad, veo al otro como un ser pequeño, desvalido, inferior. La compasión, en cambio, nos permite acompañar al otro entendiendo su dolor o sufrimiento pero conectándonos con su grandeza.

Cuando presté atención a esa diferencia y me conecté con el correcto significado de la compasión, me puse a pensar que tan presente la tenía en mi vida y descubrí que sí la tenía…. para otros… pero ¿qué pasaba conmigo?

¿Alguna vez se les cruzó por la cabeza ser compasivos con ustedes mismos?

La compasión hacia uno mismo, en mi opinión, nos permite darnos un respiro, pausar, reflexionar y habitar lo que nos pasa desde un lugar menos grave.

Cuántas veces me sentí frustrada por no alcanzar alguna meta, o por no cumplir las expectativas de otros, o por no alcanzar mis propios estándares de exigencia, o por no querer sentir tristeza o dolor….y así la lista podría continuar.

Debo confesar que muchas veces me he “dado con palo”, ha salido mi exigente y hasta mi sombra de la insuficiencia; y hablo en primera persona porque realmente lo he vivido y quiero compartirlo con ustedes.

Pero ¿cómo podemos manejar nuestras frustraciones o situaciones que revelan nuestras sombras?

Para mí, la “solución” o el camino que descubrí para hacer más llevadero esos momentos en que me siento frustrada, triste, agobiada, etc… ha sido elegir ser compasiva conmigo… ¿por qué si puedo ser compasiva con otros no puedo serlo conmigo misma?

Así que los invito a incorporar la compasión en sus vidas, es un acto de #amorpropio.

Aquí les comparto algunos beneficios de ser compasivo con uno mismo:

  1. Al ser amables con nosotros mismos podremos afrontar las situaciones difíciles de una mejor manera.

2. Cuando aprendemos a vivir la auto compasión, podemos sanar la mente y el cuerpo y abrir nuestro corazón a otros niveles de amor.

3. Incrementa nuestro bienestar emocional.

4. Mitiga los pensamientos negativos y rompe el ciclo de repetirlos una y otra vez.

5. Nos permite acercarnos a actitudes positivas como la paciencia, generosidad, gratitud, aceptación, humildad y gentileza.

6. Mejora nuestras las relaciones personales. (la relación más importante es la que tenemos con nosotros mismos)

¡Si les gustó ésta entrada los invito a que la compartan!

V.

 

 

 

 

 

 

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