Las Emociones: Nuestro GPS Interior

¡Hola! ¿Cómo han estado? No quería que acabara este mes sin publicar este post.

Noviembre ha sido para mí un mes de muchas emociones. En las últimas semanas he sentido que he estado en una montaña rusa emocional; pasando por emociones y situaciones de mucho contraste y sobre todo de distintas intensidades. Esto hizo que me inspirara a compartir con ustedes ésta nueva entrada.

¿Alguna vez se han puesto a pensar en la intensidad de sus emociones? Si nunca habían reflexionado sobre esto, les cuento que sí, las emociones tienen distintas intensidades y algunas veces nos pasa que sólo las reconocemos en nosotros cuando llegan a niveles muy altos.

Vivimos la vida con tanta rapidez que puede que no nos detengamos a registrarlas, lo que nos impide conocernos más como personas y perdernos la oportunidad de llevar una vida más plena y equilibrada.

Pero ¿Por qué es importante reconocer y habitar nuestras emociones? Porque sólo así vamos a poder reaccionar de un manera más sana y asertiva. Las emociones son nuestro GPS interior, nos acercan o nos alejan de lugares, situaciones y personas.

Todos los días se nos presentan distintas situaciones que nos harán reaccionar de diversas maneras; la pérdida de un ser querido, un vecino agresivo, una declaración de amor, un trabajo agotador, una pelea con tu pareja, etc. Cada una con sus propios matices tanto negativos como positivos. La reacción ante cada situación nos llevará a sentir una emoción que tendrá un mensaje para nosotros.

¿Qué pasa cuando no tomamos consciencia de esa emoción y por lo tanto del mensaje que nos trae? Y para poder explicarme mejor les pongo un ejemplo:

Imagínate que algo te molestó y decides “tragarte” tu molestia, ahora pregúntate ¿Es posible que la próxima vez que ocurra eso que te ha molestado, te moleste aún más? ¿Es posible que esa molestia sea menos manejable que la primera vez que apareció? ¿Y si tampoco haces nada la segunda, ni la tercera, ni la “X” vez?

A veces le echamos la culpa a nuestras emociones de desbordarnos, de bloquearnos. Pero si observamos, ellas siempre vienen con buenas intenciones: informar y que hagamos algo; para mí “hacer algo” es hacernos responsables de lo que sentimos.

¿Y cómo yo me hago cargo? Primero conectándome con la emoción, escuchándola, sintiéndola en mi cuerpo, identificando qué me pasa y sobre todo qué es lo que me importa y de qué me quiero hacer cargo.

Finalmente, si no hacemos nada, el mensaje que les estamos dando nuestro cuerpo respecto a la emoción es: “hasta que no vuelvas con toda la artillería pesada, yo no me voy a dar por aludid@.

Sólo cuando reconocemos, aceptamos, entendemos y sabemos expresar adecuadamente nuestras emociones, podemos aumentar nuestro propio bienestar y relacionarnos mejor con los demás.

#PreguntasPoderosas

  • ¿Eres consciente de tus emociones?
  • ¿En cuántas ocasiones sientes que tu vida te lleva?
  • ¿Cuánto crees que tu cuerpo te avisa de estar actuando sin ser consecuente con tus emociones?

Hoy te invito a reflexionar en estas preguntas, a escuchar a tus emociones y conectar con ellas. Si en el camino aparecen algunas dudas y quieres preguntar, puedes hacerlo abiertamente a través del blog, la página de facebook o en privado enviándome un mail a serestarcontacto@gmail.com

Que tengan un maravilloso diciembre.

V.

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